El mundo de tu cliente Vs El mundo de Yupi

Ayer recibí recibí un correo de una dentista que estaba interesada en contratarme.

Decía esto:

========
“Hola, Javi.

En principio he descartado contratar tus servicios debido a que, tras revisar las páginas web que has redactado, no me he visto reflejada en ese formato, en ese tipo de frases que utilizas para dirigirte a los pacientes.

Si bien confío en que tienes una metodología aprendida y seguramente analizada y estudiada, con resultados de conversión en citas, no he sido capaz de visualizar de que  manera podrías transmitir lo importante que es encontrar a un profesional como yo, que ha dedicado muchísimo tiempo y dinero de su vida  a la formación con el objetivo final de especializarme en cada paciente, integrando las máximas disciplinas que mi profesión me permita para obtener los mejores resultados.

El hecho de etiquetarme dentro de lo habitual o lo tradicional, como única via de llegada al paciente real, no lo veo compatible con mi forma de trabajar, y entiendo que desestima el valor incalculable que tiene el ofrecer la visión del paciente que en este momento, gracias a mi dedicación y experiencia empleo cada día.

Es una decisión compleja la que tomo, pues insisto en que me pareces una persona analista, y probablemente capaz de hacer las formas de diversas maneras.

Un saludo.”
========

Bien.

Tuve que leerlo varias veces para entender algunas frases.

Pero bien.

A la tercera paré.

Porque el mensaje general está claro: No le gustó mi propuesta.

No hay problema. Todo sirve para algo, pero nada sirve para todos. Incluidas mis propuestas.

Pero, si algo sé de hacer que te lean y te compren, es que con un enfoque tan narcisista, tus correos no van a convencer a nadie.

Verás.

A la gente le importan SUS problemas. No le importa lo mucho que sabes. No le interesa tu formación. No le impresionan tus 130 años de experiencia y tu forma holística, integrativa, única y personalizada de ver al cliente como un todo.

El cliente es inmune a ese mensaje porque lo ha leído hasta la saciedad en todas y cada una de las web que ha visitado.

Inmune. Ciego. Pasa.

A tu cliente lo único que le importa es su problema. Sus consecuencias. Su dolor. Sus preocupaciones. Cómo afecta a su día a día.

Y mientras se te llene la boca (o los mails) de palabras que hablan de ti en lugar de hablar de lo que le importa a tu cliente, puedes tener una lista con miles de suscriptores, pero muy poquitos querrán ser tus clientes.

Mails así los hay a patadas. Venden poco.

Alimentan tu amor propio, sí, pero no pagan facturas.

Puede que te pase como a la odontóloga que me escribió y que tu mails tengan como máximo protagonista a tu persona. Quizá estás contento con los clientes que te consiguen y no necesitas más. Si es así, me alegro de corazón.

Para los que buscan tener ventas consistentes con cada mail y dejar de lado el egocentrismo, tengo esto:


Estar en el mundo de tu cliente. No en los mundos de Yupi.

Salir del tuyo. Entrar en el de tu cliente.

Esa es la mejor forma de convencer a alguien que no te conoce de nada de que tú puedes ser su mejor elección.

Que pases un gran día.

Javi Vicente.
PD: Detalles en el enlace.