La sutil diferencia entre clientes y personas que sí, pero no

Mira, esto pasa mucho:

Mi tío, el de Madrid, ha hecho de todo para labrarse un camino en la vida. Uno de sus primeros trabajos fue hacer una ruta de recogida y reparto para una tintorería. Iba con la furgoneta por los barrios acomodados y recogían las alfombras, cortinas y trajes de fiesta de quienes necesitaban el servicio y agradecían que les llevaran y trajeran las prendas.

Un día hizo la ruta con el hijo del dueño. Iban a recorrer una zona nueva y había que darse a conocer.

¿Y qué hacía el hijo del dueño? Iba con una libreta con todas las direcciones por donde había que pasar. Y cuando llegaba a una, se bajaba de la furgo, llamada al timbre y decía: “Somos de la Tintorería XXX, si tiene alguna prenda, se la podemos recoger.”

La respuesta casi siempre era: “Pues ahora no, pero muchas gracias”. Y volvía a la furgoneta con una sonrisa de oreja a oreja al tiempo que le decía a mi tío: “Vale. Ya tenemos otro cliente”.

Estupendo, oye.

Si el hijo del dueño de la tintorería tuviera una web, contaría las visitas como clientes.

…O a los que han enviado un mensaje a través de un formulario de contacto.

…O a la gente que tiene en su lista de emails y no le han comprado.

…O incluso a los que han preguntado por un presupuesto y no se han decidido.

 

Todos eso son personas que sí, pero no… no son clientes.

Te conocen, sí, pero hay que hacer algo más con ellos. Si quieres tener más ventas, al menos.

Porque conocerte es el primer paso. Gustarles es el siguiente. Luego viene la confianza. Y con ella, las ventas.

Tienes que pasarte a menudo con tu furgo por los portales de tus potenciales clientes recodándoles que, si tienen una alfombra sucia, tú se la puedes traer de vuelta como los chorros del oro al día siguiente.

Así sí se hacen clientes.

Llamando una vez al timbre y asumiendo que, solo por eso, se acordarán de ti cuando te necesiten, no.

No digo que no haya alguno que se acuerde. Pero serán muchos menos que si hablas a diario (o frecuentemente) sobre tu solución a quienes te conocen y les gusta lo que les ofreces. Porque están a un paso de confiar y comprar.

Para los que quieren transformar en clientes a todos esos presupuestos sin confirmar y personas interesadas de las que no han sabido nada más, tengo esto:

https://copyestrategico.com/email-copywriting/

Como dicen los ingleses, es la forma más sencilla de conseguir la fruta del árbol que está al alcance de tu mano. Pero si prefieres esperar a que se caiga y se pudra en el suelo, nada en contra.

Que tengas un gran día.

Javi Vicente.

PD: Detalles en el link.